SIGNIFICADO DE LOS YUGOS "U"
En Teotihuacan, México, se emplearon mucho estos
yugos. Los mayas en Meso América los usaron para hacer cadenas especiales,
esotéricas, mágicas, con el propósito de hacer llover.
En el centro de la cadena se ubicaban a veces tres
personas sentadas en la posición oriental de piernas cruzadas. El objeto era
ayudar a las personas en el trabajo de desarrollo de sus fuegos sagrados
espinales, y se les ayudaba grandemente.
Otras veces se hacían las cadenas en forma de U, se
colocaban unas ranas y la tribu croaba como las ranas, para hacer llover y lo
lograban, Así pues, la herradura tuvo muchos usos mágicos.
DIOS MURCIÉLAGO
También se le llama Tzinagan, que quiere decir
murciélago o zotz.
Está muy bien representado, con un pectoral
maravilloso que simboliza el alma, el hombre causal, el hombre verdadero, el
hombre real.
El pectoral hacia arriba, que llega a conectarse con
los oídos, nos indica que el hombre verdadero debe aprender a escuchar al
Verbo, a la Palabra, al Logos. La figura nos dice que es un deiduso, un Verbo
encarnado.
Las gónadas están muy bien formadas, indicando
claramente que el poder está en el sexo. En lugar de un falo aparece un rostro,
como para recordar que el hombre causal se forma con el mercurio -que es el
alma metálica del esperma sagrado- y que el hombre verdadero es, precisamente,
el resultado de la transmutación sexual.
El dios Murciélago tiene poder sobre la vida y sobre
la muerte. Está parado sobre un piedra que, aunque no es cúbica del todo, nos
da a entender el trabajo para adquirir la piedra filosofal. El dios Murciélago
es un deiduso, un ángel de la muerte que vive en el plano causal. Lo
encontramos dibujado en estelas, códices y vasijas mayas, con la librea del
dios del aire.
En Chiapas existe el pueblo de Tzinacatlán, habitado
por Tactziles (gentes del murciélago de la familia maya) y en el valle de
Toluca el pueblo de Tzinacantepec.
En el Popol Vuh el murciélago es un ángel que bajó del
cielo a decapitar a los primeros hombres mayas hechos de madera, el murciélago
celeste que aconsejó lo que debían hacer Ixabalanque y Hunab Ku para salir
victoriosos de la prueba de la caverna del dios Murciélago.
Los templos nahuas en forma de herradura estaban
dedicados al culto del dios Murciélago, sus altares eran de oro puro y
orientados al Este.
Los Maestros nahuas lo invocaban para pedirle curación
para sus discípulos o para sus amigos profanos, pues el dios Murciélago tiene
poderes sobre la vida y la muerte.
A la invocación asistían solamente los iniciados, los
cuales en el interior del templo formaban cadena, alternando en ella hombres y
mujeres sin tocarse las manos ni el cuerpo. Los extremos de la cadena
comenzaban a ambos lados del altar y todos permanecían sentados en cuclillas,
con la espalda contra la pared.
Ponían en el altar flores recién cortadas y a sus
lados, sobre dos pequeñas columnas talladas en basalto, sendos braseros de
barro pintados de rojo, símbolo de la vida y la muerte. En los braseros ardían
leños de ciprés (símbolo de la inmortalidad) cuyo aroma se mezclaba con el del
sahumerio de Copalli, resinas olorosas y blancos caracoles marinos molidos.
El Maestro vestía la librea del dios del aire y maxtlatl alrededor de la cintura. De
frente, levantando las manos con las palmas extendidas, vocalizaba tres veces
el Mantram ISIS, dividido en dos largas sílabas, así:
IIIIIIIIIIIIIIIIIISSSSSSSSSS
IIIIIIIIIIIIIIIIIISSSSSSSSSS
Después, con un cuchillo de obsidiana con empuñadura
de jade y oro, bendecía a los concurrentes y en silencio hacía la invocación
ritual: Señor de la vida y la muerte, te invoco para que bajes a sanar todas
nuestras dolencias.
Silencio imponente, sólo interrumpido por el crepitar
del sahumerio. De súbito, batir de alas y un aroma a rosas y nardos que se
extendía por todo el templo. De los braseros salía una flama que quería
alcanzar el cielo y el Maestro y los asistentes se postraban hasta poner sus
frentes en el suelo.
El dios Murciélago bajaba ataviado con la librea del
dios del aire o en forma de búho, a las pruebas funerales del arcano 13. Trece
escalones tenían las escalinatas de entrada a los templos y trece mechones
tiene en la barba el Anciano de los Días.
Dentro del recinto donde se levantaba el templo mayor
de Tenochtitlán, existió un templo circular dedicado al sol. Entre las cámaras
secretas de este templo de misterios existió el Tzinacalli (casa del
murciélago). Espacioso salón con aspecto interior de sombría caverna, donde
tenían lugar los rituales de iniciación para alcanzar los altos grados de Caballero
Ocelotl (tigre) y Caballero Cuauhcoatl (águila).
Sobre el dintel de la pequeña puerta, disimulada en el
muro interior del fondo de la caverna, la cual daba paso al templo, colgaba un
espejo grande de obsidiana y, frente a esa pequeña puerta, ardía en el suelo
una hoguera de leña de pino.
El candidato era llevado al Tzinacalli, donde era
dejado hasta altas horas de la noche. Se le había indicado que caminara a
través de la oscuridad hacia la luz de una hoguera y que frente a ella hablara
al guardián del umbral: Soy un hijo de la gran luz. Tinieblas apártense de mí.
Sobre la cabeza del candidato los murciélagos
comenzaban a chillar y revolotear. La leña de pino se iba apagando poco a poco,
sólo quedaba de ella el rescoldo, cuyo fuego se reflejaba en el espejo.
De repente, ruidoso batir de alas, un alarido
aterrador y una sombra, con alas de murciélago y forma humana con alas de
murciélago y maxtlatl alrededor de la cintura, emergía de la oscuridad y con su
pesada espada amenazaba con decapitar al intrépido invasor de sus dominios.
¡Ay! del candidato que retrocedía aterrado! Una
puerta, que hasta entonces había permanecido hábilmente disimulada en la roca,
se abría en silencio y en el quicio aparecía un extraño señalando el camino del
mundo de los profanos de donde el candidato había venido.
Pero si el candidato tenía la presencia de ánimo
suficiente y resistía impávido la embestida de Comazotz, el dios de los
murciélagos; la pequeña puerta, oculta frente a él, se abría suavemente y un
Maestro se adelantaba a su encuentro para descubrir, oculta entre las sombras
de la caverna, la esfinge del candidato modelada en papel de ámate, la cual era
incinerada mientras los demás Maestros daban al candidato la bienvenida y lo
invitaban a entrar al templo.
Este ritual simboliza la muerte de las pasiones de la
personalidad del iniciado, en su paso de las sombras a la luz. A través de las
pruebas de la ordalía a que eran sometidos los candidatos a iniciados en los
antiguos misterios, el alma animal de éstos se retrataba a veces como
murciélago, porque, como el murciélago, el alma de ellos estaba ciega y privada
de poder, por falta de luz espiritual, de sol.
Como vampiros, los depravados y avaros se arrojan
sobre sus presas para devorar las substancias vivas que hay en ellas. Y
después, deambulando perezosamente, regresan a las sombrías cavernas de los
sentidos, donde se ocultan de la luz del día como todos los que viven en las
sombras de la ignorancia, la desesperación y el mal.
El mundo de la ignorancia está gobernado por el temor,
el odio, la codicia y la lujuria. En sus sombrías cavernas vagan los hombres y
mujeres que sólo se mueven al vaivén de sus pasiones
Sólo cuando el hombre realiza las verdades
espirituales de la vida, escapa de ese subterráneo, de esa maldita caverna de
murciélagos donde Comazotz, que muchas veces mata sólo con su presencia,
permanece oculto acechando a sus víctimas. El sol de la verdad se levanta en el
hombre, ilumina su mundo, cuando éste eleva su mente desde la oscuridad de la
ignorancia y el egoísmo hacia la luz del altruismo y la sabiduría. Símbolo de
ese estado de conciencia en el hombre son los ojos de águila, que sobre los
tarsos de los pies de Coatlicue, tratan de ver hacia el infinito.
PRÁCTICA
Recomendamos escoja un lugar privado para sus
prácticas. Un pequeño escritorio o mesa, un mantel blanco sobre la mesa. Una
pequeña cruz de madera o metal. Dos velas de cera o parafina, Escoja un jueves
de 9 a 10 ó de 10 a 11 de la noche.
Tres días antes de hacer la invocación del dios Murciélago
o Comazotz, con quien tiene que enfrentarse el estudiante que quiera avanzar en
la senda, debe alimentarse exclusivamente con frutas, legumbres, pan negro y
leche. No tema invocarlo. El alma purificada por el amor y la sincera devoción
a su dios interno no debe temer a nada ni a nadie, sino al temor.

